12 jun 2011

La carne es el pecado, Mandragora I


Una vida de pecados, vacía de emociones, pero llena de placer. La carne es lo único que llena de satisfacción al ser humano. Asesinar, luego violar, soy el portador de los lamentos infernales, años de copulación postmortem con mis victimas, una tras otra preferentemente mujeres jóvenes a quienes poder saborear su piel firme, esto es realmente placentero, una vez muertas eran arrastradas hacia el pantano donde las noches de luna me nutria de su piel descompuesta. 
Fuertes dosis de adrenalina recorrían mi cuerpo mientras tenía sexo con la misma muerte, oler sus helados cuerpos que descansan en una eterna serenidad, cada hermosa noche envuelta de toxinas es un ritual, es mi ritual y nada me detendrá, solo la muerte, las aves de medianoche y la luna han sido testigos de lo prohibido. Lo que es repugnante para tus sentidos es un festín para mi alma, somos seres carnales y este encuentro se llevara acabo una y otra vez, observar hacer callar, asfixiar o degollar, según su miedo indique. Esta noche daremos un paseo donde mis bestias nos llevaran al comienzo de la nueva vida, llena de sangre, sudor, putrefacción y amor, si amor es lo que siento por ti cada noche cuando palpo tu carne inerte y siento tu entrepierna muy fría y carente de vida...



1 comentario:

  1. Leí esto por segunda vez, me parece un increible relato, necrofilia y amor, me recordo un poco a Grave, sigue asi wn!.

    ResponderEliminar