27 jun 2011

Encuentros de Vida y Muerte, Mandragora II


Había pasado seis días desde mi ultimo asesinato y acto de necrofilia, era una mañana cualquiera donde me iría a trabajar, una de las ruedas de mi carreta estaba dañada y tenia que ser reparada por lo tanto camine a mi destino, debía tomar muestras de unas sustancias inorgánicas presentes en un cuerpo de la morgue aparentemente muerto por envenenamiento, mientras seguía la ruta debo pasar por un pasaje que no frecuentaba, pues días antes había caído una intensa lluvia por lo tanto algunas calles estaban inundadas, sigo mi destino cuando a lejos logro divisar una disputa cerca de la iglesia, era una adolescente de ojos verdes, piel blanca y delgada.

Un sacerdote le discutía mientras le sostenía la muñeca, en un acto de liberación aquella joven aun escupió en el rostro del religioso y se marcho a correr, paso corriendo cerca de mi y paso a llevar mi maletín donde tenia unos informes de mi desempeño como toxicólogo se volteo me miro a los ojos y se fue nuevamente a correr al ver que el cura se acercaba, este al llegar a mi posición con un notorio desgasto físico dice "Pequeña mujerzuela", luego se marcha…

Ya estaba anocheciendo y había llegado a mi hogar, dulce, helado, solitario y sombrío hogar.
En la tarde logre resolver el caso por envenenamiento, se trataba de un hombre quien al parecer quería robar vino en unas bodegas, pero lo que el no sabia es que aquellas bodegas estaban en un proceso de control de fermentación de aquel brebaje producido por las uvas, por lo tanto se vio envenenado por Dioxido de azufre que en su forma gaseosa al ser inhalado puede llegar a ser mortal provocando daños encefálicos o fallas en la respiración, básicamente al envenenamiento del cuerpo.
Extrañamente después del incidente con la joven de hoy no puede sacarme sus ojos de encima, los recordaba una y otra vez, es como si mis dieciocho victimas de mi navaja y demencia hubieran concentrado sus ojos en una sola mirada, era aquella la ventana a dieciocho almas torturadas sanguinariamente....

Las calles siguen inundadas y mi carreta aun descompuesta, así que me veo en la obligación de seguir a pie por el resto de la semana por aquella trayectoria no habituada...

Es un día domingo y voy llegando a mi vieja casa, se sentía algo extraño en el aire, tal vez menos solitario que antes, mientras abro los oxidados portones de mi hogar logro divisar una sombra frente a mis ojos, me volteo y era aquella joven, se presento su nombre era Elizabeth y venia a disculparse por lo de hace unos días atrás, sentía haber echo que mis informes cayeran al suelo, se despide y marcha, quedo un tanto incomodo con su presencia, me costo reaccionar, pasan unos minutos y observo que en el suelo hay un guante color crema, este tenia su aroma...


El tiempo transcurría me la encontraba mas seguido a la hora de llegar después del trabajo, esta vez llamo su atención gritando su nombre, dialogamos, y la invito a tomar el té de la tarde junto a mi, Elizabeth tenia dieciocho años vivía con su padre que se dedicaba a las apuestas y al alcohol, según ella me comunicaba, por lo tanto pasaba gran parte del tiempo sola puesto no tenia hermanos y su madre había muerto, aun así su vestimenta parecía estar bien cuidada y limpia...

Dos meses después sus visitas se hicieron bastante frecuentes, yo seguía obsesionado con sus ojos verdes que me hacían desear su carne viva y muerta.
Un día viernes me la encuentre y como solía suceder pasaba conmigo a tomar el te, mientras alisto las cosas necesarias esta se sienta en el sofá al llegar a preguntarle como le iba me mira fijamente saca su lengua sensualmente y humedece su labio superior pasamos a la hora del te y mientras le sirvo el te se para de la silla me tira sobre la mesa provocando un desastre mientras se arroja sobre mi cuerpo, raja el vestido largo que llevaba y solo queda con su lencería de ligueros inferior y su corsé, yo estaba realmente impactado, mete su suave mano bajo mi pantalón y empieza a acariciar mi pene, me abre a camisa y despoja mis pantalones y ropa interior donde lentamente empieza su juego, su juego de suaves mordidas y sexo. Extrañamente llego a sus ojos y tomo conciencia de lo que pasa, en mi mente pasan una infinidad de imágenes, mis victimas violentadas ,podridas, violadas, cercenadas...

La alejo con un empujón, esta cae al piso sentada y me pierdo en un lapsus de tiempo al caer en sus ojos infinitos, Grito desesperadamente, rompo y pateo todo a mi alrededor, era repugnancia e ira desatada en un solo lugar, estoy nublado y perturbado, no se que hago, la joven me mira despavorida y se marcha corriendo con sus pertenencias lo antes posible, apenas desaparece de mi vista caigo al piso de madera cuando empiezo con vomito y mas vomito, las nauseas abundan en mi cabeza tanto como en la realidad, mi saliva y regurgitación rodean mi cuerpo desnudo, mi cuerpo bloqueado por lagrimas, asquerosidad, tormento, recuerdos y una Eterna repugnancia impregnada en olores e imágenes...


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