29 jul 2011

El reflejo de la putrefaccion, Mandragora III

"Llevo un abrigo largo y oscuro, me encuentro en una especie de pantano con negros árboles, esta muy gris y la niebla lo rodea todo, de pronto logro percibir a lo lejos una figura humana, al parecer una mujer.
intento acercarme pero no avanzo, sigo intentando, pero nada cambia, miro a mi alrededor cuando de pronto siento un fétido olor a cadáver, me provoca nauseas, a pesar de lo desagradable de este no me parece ajeno, es mas es bastante familiar.
no pasa mucho hasta que el helado fango se torna aparentemente algo caliente, y mis pies sienten que en el fondo hay punzantes piedras, me inclino para sumergir mi mano y sacar alguna de estas, elevo mi puño y lo abro espantado veo que no son piedras, sino dientes y uñas, con el corazón totalmente acelerado de pronto me doy cuenta de que los árboles estaban cubiertos de carne eh incluso puedo divisar unas "costuras" con injertos de piel y bocas, totalmente aterrorizado por lo que mis ojos logran ver intento correr, nuevamente en vano, pero lo peor aun no comenzaba, el mal oliente aire se hace mas denso y en un abrir y cerrar de ojos dos esqueléticas manos me agarran los pies siento como si estas tuvieran ventosas, no logro soltarme, del espeso pantano surgen a lo lejos y frente a mi extraños cuerpos "semi-humanos". algunos decapitados, otros sin brazos, pero eso no era extraño, sino que estos tuvieran adherido a su débil musculatura otras extremidades, gigantes con cara en sus estómagos, otros mas pequeños con ojos parpadeantes en su pecho además de una serie de brazos como también largas lenguas, a medida que se acercaban emitiendo y expulsando por las cicatrices de sus cuerpos una sustancia similar al pus, estoy exhausto, ya me al alcanzado, desgarran mi cuerpo mientras expulsan su pus sobre mi, el dolor es inmenso, grito pero mi voz no sale, este infierno cada vez se pone mas siniestro y sangriento, me sacan las uñas, lengua, ojos mientras ellos mismo se las adhieren a su cuerpo, el hedor llega mas allá de mi nariz, ellos no tendrán piedad , este es su
tártaro donde ellos parecen ser el Caronte a mi sufrimiento..."




Ah pasado un mes aproximadamente desde la ultima vez que tuve a Elizabeth ante mi, los días pasan sin ninguna relevancia, las estrellas parecen igual de brillantes que ayer y antes de ayer, mientras la luna y el infinito cielo descansan de mis cercenamientos, pues ya tengo claro quien será mi próxima victima...

La amo pero no puedo...
llevo años deseando la carne inerte y a veces descompuesta, ahora, por primera vez, deseo algo calido y no puedo...
exhausto, agotado y vencido.
¿qué es lo que realmente soy? ¿en que me eh convertido? ,
si es que alguna vez eh sido alguien...
y así los días siguen siendo grises y decadentes, como el tiempo que azota nuestras vidas sin descanso, como un grano de arena extraviado en una noche desértica sin mas compañía que la traicionera y leal sombra

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